La actriz Penélope Cruz acaba de ser madre. Ella y Javier Bardem están felices con la criatura que acaba de nacer, pero toca volver a trabajo, por lo que la madre ya ha comenzado a hacer los deberes para recuperar la figura escultural que requieren los papeles de Hollywood.
La actriz española acudió a la gala de los Oscars luciendo el cuerpo esbelto al que nos tiene acostumbrados. Para conseguirlo, siguió una dieta realizada por el conocido nutricionista Pierre Dunkan, experto también en psicología de la alimentación.
Cruz ganó entre 14 y 16 kilos durante el embarazo. Buena parte ya está perdida tras la labor de Dunkan, siempre acompañado por las sesiones de ejercicios físicos organizadas por el entrenador personal Gunnar Peterson.
Toda ayuda es buena cuando tratamos de perder nuestros kilos de más. Siempre que nos planteamos dietas, mejor si las realizamos en compañía, pues el congénere nos ayudará a encarar con entusiasmo la etapa dura que se nos viene encima.
Más hoy, que estamos a 14 de febrero y se celebra el Día de San Valentín, podemos proponer a nuestra pareja la iniciación de una dieta para quitarnos esos kilos de más que nos persiguen, sobre todo ahora que se está estilando la operación bikini.
Las dietas “a dobles” tienen una clara ventaja: el proceso de preparación de los alimentos, pues no tendremos que preparar dos comidas (una para la persona con dieta y otra para el resto), sino una sola. Además, la organización para la cesta de la compra será más sencilla.
Otro aspecto relevante de esta dieta es que las sesiones de ejercicio podremos realizarlas siempre acompañados, por lo que serán más divertidas y no terminaremos dejándolas por aburrimiento.
¿Calentito con la calefacción en casa y en el trabajo? Puede ser, pero no esperes perder kilos con facilidad. Un estudio desvela que las calefacciones centrales reducen nuestras posibilidades de perder peso.
El University College of London ha analizado las causas de la obesidad en los países desarrollados anotando que la calefacción puede ser una de ellas. Trabajar desde casa o encargar la compra por Internet son dos causas más.
La quema de grasas se reduce cuando realizamos tareas por Internet como comprar, pues nos ahorramos el ejercicio físico que supone desplazarnos hasta la tienda y cargar con nuestras compras.
Para la doctora Fiona Johnson, partícipe del estudio, “al aumentar el tiempo que se pasa dentro de casa, crece el acceso a la calefacción central y el aire acondicionado, por lo que las expectativas de confort corporal aumentan y se reducen las oportunidades para quemar calorías al intentar que nuestro cuerpo se caliente”.
Realizar cinco comidas cada día ayuda a perder peso. Y es que por contrario que parezca, comer menos no nos va a restar kilos y sí puede provocarnos algún que otro problema de salud.
Cuando realizamos cinco comidas al día y mantenemos nuestro ritmo y apetito bajo control, hacemos que nuestro organismo esté al día y consuma grasas de forma correcta.
De este modo conseguimos no picar entre horas, pues hemos acabado con el hambre, y evitamos que las digestiones se realicen de manera irregular, con la consiguiente ganancia de peso que ello provoca.
Evidentemente, esto de comer cinco veces al día conlleva control de los alimentos que ingerimos. Dicho de otra forma, lo que principalmente debemos control es que la cena sea ligera para evitar digestiones pesadas por la noche.
Una forma para potenciar la pérdida de grasa en el cuerpo es la ingesta de frutas en ayunas. Cuando comemos una fruta en ayunas, conseguimos que se activen los procesos de digestión y quema de grasas en el cuerpo.
El resultado es que quemamos más de lo que la pieza de fruta ha aportado, por lo que comer frutas en ayunas nos ayuda a perder peso. En numerosos países es común comer frutas antes de las comidas.
Así, se sustituye la fruta tradicional de nuestro postre por una fruta inicial antes de comer, con el estómago vacío, para conseguir este efecto de pérdida de grasas anticipado.
Además, la ingesta de frutas es una sana costumbre ya que aporta vitaminas desintoxicantes y depurativas al organismo. Pero recuerda: para bajar peso, además de una correcta dieta, siempre debes hacer ejercicio.
Uno de los principales problemas a la hora de bajar talla es perder la grasa adicional que se acumula en los muslos. Esta zona del cuerpo es una de las más dadas a acumular las grasas, sobre todo cuando nos encontramos en épocas como la presente de Navidad.
Un buen ejercicio son las sentadillas. Ayudan a recuperar la firmeza en los muslos, tanto en la zona superior como en la inferior, además de ejercitar otras partes del cuerpo para mantenernos en forma. En el siguiente vídeo podéis ver cómo se hacen las sentadillas.
Como en todo, conviene mantener un seguimiento semanal de los ejercicios. Haz sentadillas al menos tres veces por semana, dedicándoles el tiempo necesario para ejercitar bien el cuerpo y evitar posibles lesiones. Y recuerda mezclar las sentadillas con ejercicios de cardio para reducir el sobrepeso.
El primer paso para curar la obesidad es reconocerla. Más de la mitad de los padres españoles (60 por ciento) desconocen que sus hijos padecen de obesidad. En una sociedad donde se estila la comida rápida y la falta de equilibrio en la alimentación, esta situación es un grave problema.
En España, un 14 por ciento de los niños y las niñas padecen obesidad. El doble de este dato padece sobrepeso, según ha dado a conocer la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) durante la celebración de la XV edición del Día de la Persona Obesa.
El evento contó con la organización de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y presentó la situación actual de la obesidad en España, destacando el estado de los menores de edad y la falta de cuidados en su alimentación diaria.
El estudio considera que la percepción que los padres españoles tienen de la obesidad está “distorsionada”, por lo que no se convierte en un problema real como sí sucede en otros países. El estudio advierte que el porcentaje está muy cercano a los datos de Estados Unidos.
¿Cómo podemos cuidar la obesidad de nuestros pequeños? Fomentando el ejercicio, la dieta mediterránea y acabando con el sedentarismo.
Regalos, sorpresas, momentos en familia… La Navidad nos deja grandes situaciones y recuerdos, pero también mete en nuestro cuerpo algún que otro kilo de más. Véase, por ejemplo, las comidas tan copiosas que nos metemos entre pecho y espalda durante las jornadas de celebración.
Durante la Navidad solemos poner entre dos y cuatro kilos adicionales, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Durante esta etapa del año relajamos nuestros hábitos alimenticios, comemos más fuera de casa, también en más cantidad, y salimos con mayor frecuencia.
“Si presentamos dolor de estómago, sensación de pesadez, ardor acompañado de acidez e incluso vómitos, estamos ante los síntomas de un empacho”, comenta el doctor Miguel Ángel Rubio, asegurando que los problemas estomacales son más comunes en Navidad.
Os recomendamos que paséis la Navidad con tranquilidad, no preocupándoos en exceso por los kilos de más, pero tampoco con una relajación extrema. Ya llegará la cuesta de enero para ahorrar dinero y perder los kilos de más corriendo por la calle o en el gimnasio.
Depresión, irritabilidad, trastornos del sueño, alteraciones del humor, obsesiones con el alimento o hasta accesos bulímicos. Éstas son algunas de las secuelas que puede presentar la aceptación de las conocidas como dietas de restricción.
A esta conclusión se ha llegado durante la Jornada de Nutrición para Médicos de Atención Primaria, que ha contado con la presencia de expertos en nutrición y se ha celebrado en Madrid.
La vicepresidenta del Instituto Danone, la doctora Ana Sastre, argumento que las dietas de restricción pueden provocar efectos secundarios nocivos para la salud, especialmente los ligados a la depresión.
Para la doctora del Instituto Danone, “cualquier dieta debe adaptarse a los gustos, las costumbres, las creencias y las posibilidades de cada individuo, ya que comer no debe ser solo nutrirse”.
Las dietas previas a la Navidad se convierten en el producto estrella durante estas semanas anteriores a la conocida celebración. Buscamos estar en la mejor forma para nuestras fiestas, pero conseguirlo no es fácil.
Un concepto a tener en cuenta es que las dietas express no funcionan ni por asomo en este tiempo (ni en ningún otro). Dicho de otra forma: estas dietas de una semana no consiguen resultados y solo provocan problemas.
Para que una dieta sea efectiva antes de Navidad debe comportar una trayectoria de al menos ocho semanas. Solo así conseguiremos perder entre 0,5 y 1 kilogramo cada 10 días y evitar efectos secundarios.
Uno de esos efectos secundarios es el conocido “efecto yoyo”, que nos lleva a recuperar más kilos de los que hemos perdidos al finalizar la dieta. Y este efecto en plena Navidad, con tantas comidas, es doblemente demoledor.